Llanto y Dolor tras Ofensiva Israelí
Lunes, 18 Agosto 
“Mataron a mi hijo en su granja. Mi nieto corrió a pedir ayuda a la estación de ambulancias de la Media Luna Roja, y lo acribillaron. Después salió mi segundo nieto. Se halla en estado crítico. Rezamos para que sobreviva. Inshallah”.
Abed Obed, de 65 años, relataba la masacre perpetrada el sábado en Yabalia por soldados israelíes. Decenas de carpas fúnebres florecían ayer en este campo de refugiados, en el que reinaban la rabia y la serenidad.
Sin inmutarse por las ráfagas de helicópteros, Abed suelta: “Hamás ha de seguir luchando”. Y, sonriente, hace el signo de la victoria. Yabalia ha sido castigada con dureza extrema. Israel amenazó ayer con más represalias tras una de las escaladas más violentas en la zona.
Se ha superado el centenar de muertos en Gaza desde el jueves. Más de la mitad son civiles -algunos bebés- que perecieron a balazos o bajo las bombas de la aviación hebrea. Sólo ayer fallecieron 10 milicianos en la franja y una niña de 21 meses. A otro chaval de 14 años le dispararon en el pecho en Hebrón, en la Cisjordania ocupada, donde brotaron protestas espontáneas.
En el centro de Gaza sólo existe el riesgo de pasar junto a un edificio que es bombardeado. Pero en Yabalia proseguían ayer las operaciones militares israelíes. Blindados y francotiradores convirtieron en infranqueable la carretera Saladino, que atraviesa el territorio de norte a sur.
Las ambulancias aceleraban en busca de más víctimas. Los coches, mejor aparcarlos. Octavillas lanzadas por la aviación israelí advertían de que todo vehículo que circule a partir de las 20.00 es objetivo militar.
Bassam, de 42 años, hijo de Abed, era dueño de una granja de pollos y pichones en una zona siempre peligrosa. No era miliciano. Tampoco su hijo Mahmud, de 16 años. “A las tres de la madrugada del sábado quisieron ver si algo sucedía con sus animales. No sabían que los combates eran tan duros. Los francotiradores israelíes los cazaron inmediatamente”, cuenta Abed.
